Kelly B.

Lo que empezó como una forma de obtener dinero extra para la boda, se convirtió en un ingreso a tiempo completo para Kelly. Como ex instructora de gimnasia, el maquillaje nunca fue prioridad en su profesión. Pero eso no detuvo a Kelly de encontrar su pasión, la confianza y el desarrollo personal al ser dueña de su propio negocio Mary Kay. Ella estaba decidida desde el principio, con la promesa de que nunca se daría por vencida. Afortunadamente, sus amigas y su familia la apoyaron en sus metas y Kelly ahora puede disfrutar de una vida como empresaria y mamá exitosa. Mary Kay no solo le ha ayudado a crear una vida profesional para sí misma, sino que también le atribuye las destrezas que ha aprendido al trabajar en su negocio para convertirla en una mejor madre, hermana y esposa.